Aplicación subcutánea de dióxido de carbono para atenuación de cicatrices

  • Martha Arellano Salazar
Palabras clave: CO2, carboxiterapia, cicatrices, regeneración de piel.

Resumen

El dióxido de Carbono (CO2), predomina en la naturaleza en estado gaseoso. Es un gas incoloro e inodoro, y es pieza clave del ciclo biológico del carbono, su concentración en el aire es 0.03%. El CO2 es uno de los componentes básicos en la homeostasis del cuerpo humano y es un elemento resultante del metabolismo celular. El CO2 es 20 veces más soluble en el agua que en el aire y de acuerdo con los estudios científicos no da lugar a embolia gaseosa clínicamente significativa. En la circulación sanguínea el dióxido de carbono es transportado hacia los pulmones por 3 vías: como ion bicarbonato 65%, Co2 unido a proteínas especialmente la hemoglobina 25% y CO2 disuelto en plasma 10%. [1]. En países europeos como Francia y Alemania, desde la edad media se conocen las propiedades curativas del dióxido de carbono en problemas circulatorios y de piel y desde 1920 aproximadamente se viene aplicando CO2 subcutáneo para tratamientos médicos [2]. Estudios actuales demuestran el efecto del dióxido de carbono en la microcirculación sanguínea [3-6] así como su efecto en el incremento del colágeno luego la inyección intradérmica del gas [7]. Este proceso de cicatrización inducido por CO2 está mediado por óxido nítrico [8-10]. Presento dos casos clínicos de pacientes que acudieron a consulta por presentar heridas cortantes, en el rostro ambas en región superciliar con un tiempo de enfermedad de 10 días el primer paciente y 30 días el segundo. Ambos varones sanos sin contraindicaciones para el tratamiento y ambas heridas habían sido suturadas, evidenciándose cicatriz reciente ligeramente deprimida. Se aplicó dióxido de carbono subcutáneo con la técnica llamada carboxiterapia, usando el equipo Carboxiderm 1C producido por Tonederm (Brasil) con agujas de 30G/13 mm. El CO2 utilizado fue proporcionado por Praxair, con un certificado de conformidad de la pureza de 99,99% (certificado nº 12/000063). La aplicación fue subcutánea e intradérmica tanto en la zona de la herida como en el área periférica a la misma, a un flujo máximo de 50 cc/min y a un volumen máximo de aplicación de 300 cc. La frecuencia de aplicación fue 1 sesión cada 1 a 4 semanas según la evolución del paciente. Los resultados evidenciaron mejoría en la piel, con atenuación de la cicatriz inicial, con mayor rapidez y mejor resultado final en el caso de la herida más reciente. Los resultados coinciden con los hallados por Nach et al [11], en cuanto a mejora de la apariencia de la piel y la disminución de la cicatriz. Considerando que la aplicación subcutánea de CO2, conocida como carboxiterapia, es segura y eficaz es un método que debería tenerse en cuenta como tratamiento de cicatrices recientes y antiguas para estimular un adecuado proceso de regeneración de piel y por ende de cicatrización, con un resultado final de atenuación de cicatrices residuales.

Publicado
2019-01-08
Sección
ARTÍCULOS ORIGINALES

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